ORACIÓN A SAN CRISTÓBAL
(patrono de los automovilistas y choferes)

Señor, que das la vida y la conservas,
suplico humildemente guardes hoy la mía.
Dame, Dios mío, mano firme y mirada vigilante
para que a mi paso no cause daño a nadie.

Libera, Señor, a quienes me acompañan
de todo mal, incendio o accidente.

Enséñame a hacer uso de mi coche
para remedio de las necesidades ajenas.
Haz, en fin, Señor, que no me arrastre
el vértigo de la velocidad y que siga
y termine felizmente mi camino.
Te lo pido, Señor, por los méritos
de tu Santísimo Hijo Jesucristo
y por la intercesión de la Virgen María.

Amén

San Cristóbal, mártir, patrono de los conductores

San Cristóbal, mártir, patrono de los conductores. La leyenda de este santo se resume toda en la etimología de su nombre. Es un joven licencioso, pagano, que recorre el mundo en busca de la felicidad, pero está preocupado de hallar la verdad y acallar su conciencia, que le reprende sus extravíos. Se pone a servir y no halla ningún amo que contente y satisfaga sus aspiraciones. Un día, después de mucho bregar por el mundo, se le hace encontradizo el mismo Jesucristo en figura de tierno niño que quiere pasar un río. Le toma en brazos el gigante y, al llegar a la orilla, Jesús se le descubre y le convierte; Cristóbal se bautiza y halla la felicidad que andaba buscando. La historia le hace soldado del ejército del emperador Cordiano. Se convierte en el reinado del emperador Felipe y muere asaeteado en la persecución de Decio, Licia, s. III. Según el rito mozárabe, con él padecieron diez mil cristianos.